Benjamin Fondane, en Ulysses

captura-de-pantalla-2017-02-16-a-las-07-27-42Benjamin Fondane, en Ulysses, su libro de poemas de 1929, escrito a bordo del Mendoza, rumbo a la Argentina, su primer viaje, invitado por Victoria Ocampo.

Ulysses leído hace mucho, en diciembre de 1980, cuando la editorial Plasma publicó Le mal de fantômes, donde está incluido ese libro del desarraigo y la desposesión, al que vuelvo porque a cierta edad… A cierta edad sientes la necesidad de caminar sobre la huella de tus propios pasos los que en lugar de llevarte a regreso alguno, te conducen a un territorio nuevo en el que es mejor que sepas de antemano que puedes extraviarte: el de tu memoria, ya pura invención, refugio de anhelos frustrados, nutrida más con lo que crees haber vivido, que con lo que en efecto viviste.

Tenías una diosa a tu lado, Ulises:
–¿Para qué sirve viajar?
[…]
–Para qué sirve marcharte
ya vencido, antes de haber abierto la boca,
a unos países de los que no volverás más que viejo
lleno de sirenas a las que no habrás escuchado,
de victorias frustradas
y el corazón pesado por haber resistido a tu sed?

Volverás tras haber vivido la ficción de la expatriación y de acariciar la idea de abandonar para siempre la tierra en la que no tienes sitio porque no has sabido hacértelo, no por otra cosa… Pero antes de empezar el ensayo de la apuntación fiscal, mira bien en el espejo y piénsatelo dos veces. [De A cierta edad]