Nieblas

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La pesadumbre de los poemas de Georg Trakl y sus crepúsculos. De un personaje de El muelle de las brumas decían que tenía niebla en la cabeza. Mal asunto ese. Estás entonces de verdad lejos, en lugares que existen apenas, borrosos, pues cualquiera que haya puesto allí su pie no puede asegurarlo y vaga desorientado e inseguro, es Melville quien habla, y lo hace de Las Encantadas, pero estos no pasan de ser lirismos, pacotillas literarias… vives donde vives, embelleces como puedes la puesta en escena para no callar y con ello no zozobrar del todo, para no verte obligado a admitir que no tienes ni idea de qué haces aquí, en esta especie de eremitorio banal, muestras lo que ves, no lo que está a tu espalda, ni en el lugar de la niebla: el paisaje no lo es todo, el paisaje puede calcinarse y sobre todo oscurecerse y ser un cepo, y eso depende más de ti que de las estaciones y sus luces.

 

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