Otoñal de Las pirañas

dsc_0141

No creí que corregir un libro como Las pirañas fuera tan complicado. ¿Sobran o faltan páginas? Pues las dos cosas. Y además resulta difícil poner orden en lo que nunca lo tuvo, no ya como labor de edición, que salta a la vista que no hubo, ignoro por qué, sino de escritura. Fue hace vienticinco años, más de veinticinco años, entre finales de 1985 y 1992. Podría decir que si estoy aquí, frente a ese panorama otoñal, es gracias  a haber escrito aquello (o a consecuencia), pero eso no es del todo cierto. Lo fue hace 21 años, no ahora. Podría decir que no me reconozco en quien escribió aquellas páginas alucinadas ni en el personaje que protagoniza el libro, cuyo soliloquio,  viaje interior y andada destructiva ocupa la casi totalidad del libro, pero eso tampoco es cierto dicho así. Lo que sí sucede es que hay muchos pasajes que no reconozco como si fueran de la vida de otro. Los personajes me resultan repulsivos, pero lamento de veras haber tratado con los que traté, en la época de escritura del libro y más tarde sobre todo.  Eso no tiene remedio, así te vayas o te quedes, o cierres la puerta y abras la ventan, o tomes otra dirección. Toda escritura es irremediable y no admite “vuelta de hoja”, esta tampoco.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s